Sunday, February 18, 2007

Jorge Drexler: 12 segundos de oscuridad


La vida de Jorge Drexler ya había cambiado varias veces.

Cambió cuando Joaquín Sabina, alucinado por ese otorrinolaringólogo uruguayo que le abrió algunos shows en Montevideo, lo invitó a mudarse a Barcelona. Luego cambió con la nominación de Sea [2001] como Mejor Álbum Pop en el Latin Grammy, y cambió por tercera vez con la nominación al Oscar por ‘Al otro lado del río’, incluida en la banda sonora de Diarios de motocicleta. Pero cuando Prince, fucking Prince, le entregó el Oscar, su vida se fue al carajo: se separó de su Ana Laan, se fue con la actriz y cantante Leonor Watling [Hable con ella], puso las cartas arriba de la mesa y grabó el disco más desgarrador de su carrera: 12 segundos de oscuridad.

De eso hablamos a fines de 2006, yo en San Antonio y él en Nueva York.

Me parece que éste es tu mejor disco desde Frontera, pero éste es más… épico.Me alegro mucho de lo que me decís. Evidentemente, no era el disco más oportuno en este momento, si es que alguien esperaba un gran disco de crossover mediático. Me alegro de que te parezca épico. Este disco es lo más importante para mí, es un disco que yo sentía que tenía que escribir y que me debía a mí y a mi circunstancia. Sobre todo, al oficio de escribir canciones. Cuando hay un aluvión mediático como el que hubo el año pasado, te preguntás mucho por qué estás en este trabajo. Porque tenés la posibilidad de acceder a diferentes cosas si querés, y tenés que elegir qué es lo que te gusta más. Me alegro mucho que no haya cambiado qué es lo que más me gusta: escribir sobre lo que estás viviendo, más allá de cuál sea la oportunidad mediática o comercial que tengas en este momento.

Me da la impresión, por diferentes razones, que éste fue un disco muy difícil de grabar.Fue muy difícil para mí escribirlo y grabarlo, y está resultando muy difícil para mí tocarlo en vivo. El tiempo va pasando, yo sabía que debía escribir estas canciones y sacar el disco, pero en vivo las voy dosificando. Ya tengo ocho discos y hay como 100 canciones, y un poco como ejercicio personal de seguir adelante, agarré siete canciones del disco y son las que toco en vivo y ya iré sacando las otras de a poquito. Fue un disco muy difícil de escribir, fue un proceso muy doloroso desde la composición pero, curiosamente, lo único que aliviaba eso era la composición misma, fue un poco paradójico. Te tenías que meter ahí a bucear porque era la única manera de sacar esas cosas. Y luego, grabar el disco fue muy complicado. Conté mucho, sobre todo, con la ayuda de Juan Campodónico. Un héroe, me puso a mí y al proyecto al hombro y tiró delante de eso permitiéndome a mí concentrarme en el lado emocional y dejándome el tiempo libre para procesar las cosas que iba grabando.

El lado confesional del disco, cuando hablás de errores cometidos por vos y otra gente, ¿fue difícil hacerlo sin dejar mal a nadie? Por tu lado, no te preocupás mucho de cómo quedás vos parado en tu propia canción, pero ¿cómo es el proceso cuando obviamente estás hablando de cosas muy personales de otra persona?
Lo más difícil para mí fue aceptar que en algún momento no podés no herir a nadie nunca. Siempre he sido una persona muy cuidadosa de las formas, muy correcta, y creo que manteniendo una elegancia y un cariño por las personas que uno va citando en el disco, son personas muy queridas e importantes para mí, pero también hay cosas que uno siente que tiene que decir, de repente, y que van un poco más allá de… Yo que sé… A veces un montón de sentimientos que me eran ajenos, el palo del desasosiego, cierta amargura y melancolía, sentí que tenía que dejarlos entrar en las canciones, que la vida está compuesta de esas cosas también. La vida tiene muchas facetas… (se perdió la conexión)

Ok, sigamos…
Perá, hay una idea que quiero cerrar. Me alegra mucho que la gente no lo vea como un disco desesperanzado ni un disco triste, ni siquiera. Es un disco que busca la redención del desconcierto, la pena, el desasosiego, el dolor, tratar de aprender de eso. Por eso la imagen del faro: tratar de obtener información de la oscuridad. Ese faro que es no sólo por la luz sino por el intervalo de oscuridad, ese ciclo es lo que individualiza al faro. Y muchas veces el dolor te forma como individuo, te enseña cosas, igual que el faro también guía por su oscuridad. La gran metáfora del disco es seguir adelante, aprender de eso. Me parece que, de todos los discos míos, aunque es el más melancólico, es el más [optimista] porque trata de aprender de los momentos más confusos de la vida.

¿Cuándo te llegó esa imagen maravillosa del faro y sus “12 segundos de oscuridad”?
Fue en Cabo Polonio, en enero de este año [2006], caminando por el cabo, se me ocurrió cronometrar el tiempo que pasaba entre luz y luz. No sé si fue esa misma noche volviendo muy tarde, me quedé en una fiesta del otro lado y volví caminando. ¿Conocés el Cabo? No hay luz eléctrica, vos salís a caminar por un prado muy grande guiándote por un faro y me di cuenta que estaba completamente perdido y disfrutando de ese paseo, disfrutando de estar perdido. Mucho tiempo después me volvió esa imagen a la cabeza. Yo había anotado por ahí “12 segundos”, el ciclo del faro y la sensación de estar perdido con el faro guiándote en la tierra. Luego surgió toda esa idea del faro como arquetipo del faro que guía al caminante en la oscuridad. Por ejemplo, lo que diferencia al faro de La Paloma con el faro de Cabo Polonio es que el de La Paloma tiene 60 segundos de oscuridad y el del Cabo tiene 12. Lo curioso es que los dos tienen luz. Lo que los hace realmente diferentes es el lapso de oscuridad, el ciclo. En ese momento, para el que está en alta mar es lo que sirve más. El intervalo entre las dos luces. El faro te localiza el faro, pero la oscuridad te lo identifica. Es muy importante. Se puede obtener mucha información de la ausencia de información o de la incertidumbre, la oscuridad, que suelen ser atributos negativos. Es como un saneamiento de la oscuridad.

Veo canciones hermanas, algunas de Sea y otras de Eco. En Sea, ‘Sea’ es la segunda, y la segunda de 12 segundos… es ‘La vida es más compleja de lo que parece’, que a nivel musical y letra son similares. Después, ‘Guitarra y vos’ y ‘Disneylandia’ (un cover de Os Titas). Son dos ejemplos… ¿Fue consciente o se dio así?
¿‘La vida es más compleja de la que parece’ y ‘Sea’? Hay una similitud en la tonalidad. Uno a veces tiende a repetir patrones en lo melódico. Claramente, llega un momento en el que vas incorporando lenguajes y seguís diciendo cosas con la misma palabras, de repente. Lo que pasa es que a mí me gustaba que son canciones básicamente antagónicas. ‘Sea’ es de celebración, de entrega, y ‘La vida es más compleja de lo que parece’ es una canción de desconcierto, habla de todas esas cosas que uno creía que eran muy fáciles y al final resultan muy complicadas. Y ‘Disneylandia’, de Arnaldo Antunes, es la única canción “para afuera” de todo el disco. Funciona como la pizca de azúcar en la salsa de tomate salada, ¿no? Como esas cosas que ponés para que funcionen por contraste. Todo el disco mira estrictamente “para adentro”. Inclusive ‘High & Dry’ [un cover de Radiohead], que es una canción que… “You broke another mirror/You're turning into something you are not”, es una canción de crisis y cambio interior, pero ‘Disneylandia’ es una canción sobre el mundo. Yo también la noto parecida a ‘Guitarra y vos’. La versión original de ‘Disneylandia’ no tiene nada que ver, la melodía y armonía fueron prácticamente hechas todas de vuelta, digamos. La original es punk rock super salvaje, todo distorsionado, sin melodía, y yo le puse una melodía y la acerqué a mi lenguaje, digamos, ¿no?

Maria Rita me contó una historia muy cómica acerca de ‘Soledad’. ¿Te contó cómo la grabó?
No, no me lo contó, ¡contameló! (se ríe)

[ver Maria Rita]
Sí… Recién estaba haciendo otra nota y me preguntaban “¿Dónde se juntaron para grabar?” No podían creer que habíamos grabado por separado. La verdad es que, no sé… Son una de esas cosas misteriosas que pasan, muy lindas, que mandás algo a alguien y… meten la voz en un lugar que es… Ella es una… Estamos hablando de una cantante mayor, no por edad, sino por calidad. Una gran cantante. Intuitiva. Tiene dos discos y canta como canta. Yo, aparte, no quería una cantante folclórica para una zamba. Por otro lado, no sé… A mí nadie nadie me ha dicho nada. Suele ser una de las canciones que a la gente le gusta más del disco. Me alegra que parezca sencilla, porque no lo es. La armonía es bastante complicada. Y cada vez que invito a alguien a tocarla tengo que hacer un cifrado, lo cual es muy raro que yo le haga un cifrado a una canción, pero ésta tiene acordes que no suelo tocar. Pero están ahí escondidos. No es que me importe, porque considero a la complejidad como una variable. Pero es una baguala bastante alevosa, con un par de cruces de acordes bossa nova por la mitad, tocada por cajas calchaquíes, las cajas tradicionales de la baguala, tocadas por un percusionista argentino que vive en Salvador de Bahia, Ramiro Musotto. En vez de llamar a Mercedes Sosa o Liliana Herrero, con quienes tengo relación, propongo la anécdota de llamar a una cantante de bossa nova, super tranqui, en un género que suele ser muy histriónico como el folclore argentino del norte. [imita a bagualeros argentinos, cantando fuerte, con una voz como de ultratumba] “Soledad, aquí están mis credenciaaaaales…” Siempre muy afectado, ¿no? Muy lindo, pero muy “dudududdaaaaaa…. Ddaaaaa oooooo” ¿Viste cómo se canta la baguala? Por lo general se canta muy fuerte, pero yo quería cantarla despacio. Es cierto, la melodía está escrita en una tríada, “tararáaa… tarararararara… tarararararara, tararararaaaa…” ‘Al otro lado del río’ es familiar de ella: “Claaaavo mi remo en el aaaguaa…”… es como melodías con tríadas.

Ahí tenés otra hermana…
Pobre de aquel que juzgue a la música por una complejidad… Se pierde… cosas. (se ríe)

Creo que es de tus mejores canciones, y Maria Rita enloqueció con la canción. Dice que cuando escuchaste la versión terminada, con su voz, la llamaste y le dijiste no sé cuántos elogios y después cortaste abruptamente…
Me da mucha vergüenza sobrehalagar, y es muy uruguayo hacerlo. Cuando la llamé le agradecí y le dije todo lo que me gustaba, y después “No tengo más nada que decirte, te agradezco lo que hiciste, cómo me gusta, me encanta, me encanta”. No la quise embarrar más. Y seguro que no hizo más de una toma.

Una toma. Exacto. Pero en Brasil la crítica no entendió nada.
No entiendo mucho en general a la crítica musical. Apenas un tipo hace un curso de armonía ya juzga las canciones según el contenido armónico. Yo no entiendo. ¿Qué decir de John Cage, entonces, que no tiene acordes?

Frank Zappa tenía razón, aunque él se refería específicamente a los críticos de rock, pero creo que se aplica a los críticos de música en general: “People who can’t write, writing about people who can’t play, for people who can’t read”…
(risas) Can’t?

Can’t, todo can’t.
Es genial. Pero también depende, ¿no? La música brasilera tiene un lado armónico muy complejo. La bossa nova tiene novena, oncena, pero también hay un lado de la música brasilera muy sencillo e igual de maravilloso. Y el folklore argentino no está siempre basado en la complejidad armónica. Existen otros tipos de complejidades. Y un tipo que no sabe eso no sabe nada de música. Si no, ¿cómo juzgás a Lennon? ¿Cómo juzgás a Dylan?

‘High & Dry’ también es completamente diferente a la original, mantenés la melodía pero la guitarra hace una milonguita.
Todo el trabajo es por antípodas. Llamar a Maria Rita para cantar una canción folclórica, tomar una canción de pop-rock muy orquestada de una banda muy densa como es Radiohead y hacer una versión absolutamente liviana, guitarra y voz y como milonga, como decís vos. Una onda guitarrística muy, muy uruguaya, sobre todo de la escuela de Rubén Olivera, sobre todo, o de Fernando Cabrera, Jaime Roos, esa escuela guitarrística heredera de Viglietti. Con Campodónico queríamos hacer una versión conocida, no necesariamente del mainstream, pero conocida a cierto nivel. Valoro mucho la interpretación. Es decir: me interesa tanto trabajar con un compositor como trabajar con un intérprete, y hasta ahora sobre todo he trabajado como compositor.

‘Hermana duda’ me encanta.
[sigue hablando de 'High & Dry'] Es como romper un poco con los tabúes idiomáticos. A mí me gustan mucho los idiomas. Hablo cuatro idiomas y me gusta mucho la música en inglés, siempre canté en inglés y quería grabar en inglés.

Yo soy medio estalinista, fundamentalista al respecto. Tengo un problema con los grupitos de rock latinos cantando en inglés, por ejemplo. Pero tu ‘High & Dry’ quedó muy bien.
Gilberto Gil, Caetano, Joao Gilberto, cantan por lo menos, que yo sepa, en cinco idiomas más además del portugués. Italiano, inglés, castellano, portugués… Yo los he escuchado cantar en cinco idiomas.

Sí, pero te confieso que a mí me embolan los discos de brasileros cantando en inglés. A Foreign Sound [de Caetano], por ejemplo, me parece un penal errado, como Jaime Roos alguna vez describió a 7 y 3. Más que un penal errado: un bodrio. Pero nadie lo dice porque, you know, Caetano es una vaca sagrada [for the record: me gusta mucho ... pero los "expertos" no están muy convencidos... Como diría Maria Rita: "Oh, well..."]. En inglés, vos cantás mucho mejor que ellos.
Te agradezco. El disco de Caetano en inglés no me gustó, francamente. Fue el único de él que no me compré en los últimos años. Lo escuché en la casa de un amigo y no me dieron ganas de comprarlo. Pero me gusta cuando Caetano mecha el inglés dentro de una canción. Un disco en inglés entero no me gusta. Los discos en castellano de Caetano me interesan menos que sus discos originales, pero me gusta cuando mecha los idiomas. Y sobre todo me gusta cuando canta en italiano, me hace mucha gracia. Me hace gracia que se meta con otros idiomas, me parece un ejercicio de libertad y de desprejuicio. O Joao Gilberto cantando en un italiano todo torpe. Los idiomas son un gran patrimonio. El inglés… Es el idioma de [Walt] Whitman, yo qué sé, me encanta, es un idioma maravilloso, versátil, elástico, con una flexibilidad enorme.

¿Saldrá el disco acá? Espero que no pase con Warner lo que pasó con Virgin…
Este disco sale ahora nomás, creo que sale en estos días. [Salió en Estados Unidos el 26 de diciembre de 2006]

Ok, hablame un poco de ‘Hermana duda’, que me encanta pero nos fuimos al carajo hablando de los idiomas…
Fue la primera canción escrita para el disco, a pesar de que el disco no surge ahí. El disco surge más adelante en Cabo Polonio, con ‘La vida es más compleja de lo que parece’. Ahí es cuando sentí que tenía un disco. ‘Hermana duda’ la había escrita suelta antes en un traffic jam del DF, haciendo promoción en el DF. En esas camionetas gigantescas, me encontré con un traffic jam de tres horas, y ahí empecé a escribir ‘Hermana duda’, que es el próximo single. Hicimos un clip con Steve Lippman, que hizo cosas para Roseanne Cash, [David] Bowie, Laurie Anderson, Carly Simon, y el tipo vino acá a NY el otro día con una cámara Súper 8 a hacer un video súper low budget, para ‘Hermana duda’.

Última: una constante en tus letras es la reivindicación de que está bien equivocarse. “El mundo está como está/a causa de las certezas”, cantaste alguna vez. A ‘Hermana duda’ la imagino como la canción post-Oscar. Después de la separación y todo lo demás, me imagino cómo habrá cambiado tu vida y te veo cada vez con más dudas…
Sí. Mirá: yo reivindico la duda como ejercicio epistemológico, siendo la epistemología la ciencia del conocimiento. No hay conocimiento sin dudar, no hay libertad sin dudar. En un mundo donde cada vez se duda menos, donde el fanatismo ha ido tomando todos los campos… Hay fanatismo en todos lados, de un bando y del otro han asumido el poder los fanáticos en todos lados, el absolutismo, gente que cree tener la razón por encima de todo el mundo. Hoy en día, dudar es un ejercicio revolucionario para mí. Es hacerte la pregunta “¿No estaremos haciendo algo mal?” La gente que no duda me aterra. La gente que va para adelante sin dudar, sin preguntarse nada, cuando hoy en día es un ejercicio ético imprescindible. Ponerse en el lugar del otro, “¿Tendré razón, realmente? ¿No estaré equivocado? ¿No habrá otra manera de hacer las cosas?” No la duda inmovilizadora, la duda que te mata, que te deja quieto. Pero la duda que te impulsa a hacer cosas y a ponerte en el lugar del otro, también es un acto de humildad. Es como decir “No siempre uno tiene la razón”. Por eso, la duda es presentada como una maestra, una hermana, y por eso el disco está centrado en la oscuridad del faro, tratando de aprender de la incertidumbre, del desconcierto, de la duda, duda como hermana y maestra. Ésa es la idea matriz [¿dijo ‘matriz’ o ‘motriz’?] del disco: la reconciliación con el desconcierto. Redemption. Redimir el desconcierto y darle un rol en la vida y no morir de pánico en el intento.

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