
(¿quién sacó esta foto)
Fragmento de una conversación telefónica con Jorge Drexler tras su nominación al Oscar en 2005
“Esta no la veía venir, macho…”
“Estaba manejando, volvía de una tienda de muebles, donde había comprado cosas para un estudio que estoy construyendo, y me llamaron por teléfono en la carretera. ‘Mirá, estoy manejando, no te puedo atender ahora’. ‘No, pero era para hacerte una entrevista’. ‘Llamame mañana’. ‘Era por lo de los Oscar’. ‘¿Qué pasó con los Oscar?’ ‘De la nominación de tu canción’. ‘No, verificá la información, porque yo no sé nada… Me hubieran avisado’. ‘Es que hace diez minutos colgaron la información en Internet y estás tú’. ‘Por favor, antes de hablar, verificá y llamame de nuevo’. Cuando colgué, el teléfono empezó a sonar constantemente. Montevideo, México, EE.UU., Brasil, Barcelona… Todo el mundo me llamaba. Ayer apagué todo y me fui a dormir porque había estado cinco horas hablando en tres idiomas”.
“No escuché el soundtrack [de Brokeback Mountain] pero vi la película, y me encantó lo que hizo Gustavo [Santaolalla], y se lo dije. Me pareció de una sutileza, un refinamiento y un lenguaje genial. Me parece una injusticia [que no hayan nominado la canción de Gus al Oscar, la misma que ganó el Golden Globe], pero no escuché ninguna de las otras músicas nominadas”.
“[‘Al otro lado del río’] es un momento muy especial de la película, cuando estás entre el sueño y la vigilia, despertando de la película, y creo que agarro esa rendija de emotividad que tiene la gente cuando termina todo”.
“Es un momento muy especial para el [idioma] español en EE.UU. Los estereotipos latinos son, por un lado, un signo de identidad y por el otro un signo de limitación. Si no bailás y no hablás de cosas alegres con mucho ritmo, un par de congas y un par de chicas atrás, pareciera que no sos latino. Es cierto: existe Blades, Compay, Beny Moré y son una maravilla. Pero también está Piazzolla, Borges, Neruda, y Onetti y Jaime Roos y Fernando Cabrera, Santaolalla y Supervielle, Camarón de la Isla y Chabuca Granda”.
“Hoy estábamos hablando [con su equipo] y yo dije, ‘Por favor, díganle a los señores de Warner que, si no se van a dignar a sacar el disco, que nos dejen el disco libre y lo sacamos, que en este momento no vamos a tener problemas de conseguir una distribuidora en Estados Unidos, te lo puedo asegurar'. Hay que hacerlo ya, aunque sea una edición especial más un bonus track con ‘Al otro lado del río’ ”. [el disco, finalmente, salió después de su victoria en el Oscar, excatamente como lo había ideado Jorge]
“Es insólito. A veces uno está tan al mango con esto del Oscar que pierde la visión de lo que es realmente importante. Pero lo importante, para mí, es que esta nominación por lo menos logre que me editen el disco en EE.UU.”
“Estaba en Madison, Wisconsin. Walter [Salles], que tenía mis discos y le gustaba lo que yo hacía, me mandó el guión [de Diarios de motocicleta] por FedEx. Llegó a las 8 pm, lo leí, me fui a dormir temprano. Me levanté muy temprano, antes de las 7 am, me desperté con la canción [en la cabeza]. Pocas veces me pasó eso. Fui en pijama a la guitarra y salió entera en una hora. Llevé a mi chico a la escuela, abrí la laptop, con un micrófono semiprofesional hice la guitarra y voz en un loop, lo convertí a mp3 y se lo mandé a Walter a las 11 am. Quince minutos después, tengo su respuesta y le había encantado. Me pidió que no le cambiara nada. Esa toma de la laptop es la que se usó en la película. Con Leo Sidran [el hijo de Ben, productor de Ana Laan], coprodujimos la canción en los estudios de Garbage y le agregamos contrabajo, piano, cuerdas y el coro de Ana. Pero mi guitarra es la primera toma, más algunos agregados”.
“[A Diarios de motocicleta] la vi en Montevideo en una proyección especial con amigos y familia. Parecía un cumpleaños. Cuando llegaron los créditos fue un momento muy emocionante. Ya casi estabas en la realidad y la canción te agarra en un momento muy sensible”.
“Esta no la veía venir, macho…”
“Estaba manejando, volvía de una tienda de muebles, donde había comprado cosas para un estudio que estoy construyendo, y me llamaron por teléfono en la carretera. ‘Mirá, estoy manejando, no te puedo atender ahora’. ‘No, pero era para hacerte una entrevista’. ‘Llamame mañana’. ‘Era por lo de los Oscar’. ‘¿Qué pasó con los Oscar?’ ‘De la nominación de tu canción’. ‘No, verificá la información, porque yo no sé nada… Me hubieran avisado’. ‘Es que hace diez minutos colgaron la información en Internet y estás tú’. ‘Por favor, antes de hablar, verificá y llamame de nuevo’. Cuando colgué, el teléfono empezó a sonar constantemente. Montevideo, México, EE.UU., Brasil, Barcelona… Todo el mundo me llamaba. Ayer apagué todo y me fui a dormir porque había estado cinco horas hablando en tres idiomas”.
“No escuché el soundtrack [de Brokeback Mountain] pero vi la película, y me encantó lo que hizo Gustavo [Santaolalla], y se lo dije. Me pareció de una sutileza, un refinamiento y un lenguaje genial. Me parece una injusticia [que no hayan nominado la canción de Gus al Oscar, la misma que ganó el Golden Globe], pero no escuché ninguna de las otras músicas nominadas”.
“[‘Al otro lado del río’] es un momento muy especial de la película, cuando estás entre el sueño y la vigilia, despertando de la película, y creo que agarro esa rendija de emotividad que tiene la gente cuando termina todo”.
“Es un momento muy especial para el [idioma] español en EE.UU. Los estereotipos latinos son, por un lado, un signo de identidad y por el otro un signo de limitación. Si no bailás y no hablás de cosas alegres con mucho ritmo, un par de congas y un par de chicas atrás, pareciera que no sos latino. Es cierto: existe Blades, Compay, Beny Moré y son una maravilla. Pero también está Piazzolla, Borges, Neruda, y Onetti y Jaime Roos y Fernando Cabrera, Santaolalla y Supervielle, Camarón de la Isla y Chabuca Granda”.
“Hoy estábamos hablando [con su equipo] y yo dije, ‘Por favor, díganle a los señores de Warner que, si no se van a dignar a sacar el disco, que nos dejen el disco libre y lo sacamos, que en este momento no vamos a tener problemas de conseguir una distribuidora en Estados Unidos, te lo puedo asegurar'. Hay que hacerlo ya, aunque sea una edición especial más un bonus track con ‘Al otro lado del río’ ”. [el disco, finalmente, salió después de su victoria en el Oscar, excatamente como lo había ideado Jorge]
“Es insólito. A veces uno está tan al mango con esto del Oscar que pierde la visión de lo que es realmente importante. Pero lo importante, para mí, es que esta nominación por lo menos logre que me editen el disco en EE.UU.”
“Estaba en Madison, Wisconsin. Walter [Salles], que tenía mis discos y le gustaba lo que yo hacía, me mandó el guión [de Diarios de motocicleta] por FedEx. Llegó a las 8 pm, lo leí, me fui a dormir temprano. Me levanté muy temprano, antes de las 7 am, me desperté con la canción [en la cabeza]. Pocas veces me pasó eso. Fui en pijama a la guitarra y salió entera en una hora. Llevé a mi chico a la escuela, abrí la laptop, con un micrófono semiprofesional hice la guitarra y voz en un loop, lo convertí a mp3 y se lo mandé a Walter a las 11 am. Quince minutos después, tengo su respuesta y le había encantado. Me pidió que no le cambiara nada. Esa toma de la laptop es la que se usó en la película. Con Leo Sidran [el hijo de Ben, productor de Ana Laan], coprodujimos la canción en los estudios de Garbage y le agregamos contrabajo, piano, cuerdas y el coro de Ana. Pero mi guitarra es la primera toma, más algunos agregados”.
“[A Diarios de motocicleta] la vi en Montevideo en una proyección especial con amigos y familia. Parecía un cumpleaños. Cuando llegaron los créditos fue un momento muy emocionante. Ya casi estabas en la realidad y la canción te agarra en un momento muy sensible”.
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