Wednesday, November 26, 2014

Gabriela Iribarren: La mamá de La Nany

La Nany (Gabriela Iribarren) y su mucama Sonia (Alicia Dogliotti), quien ya se deleita con un tercer gobierno del Frente Amplio).

Cualquiera sea el resultado de la segunda ronda en las elecciones presidenciales de Uruguay del 30 de noviembre, ya hay una clara ganadora: La Nany, el irresistible (para bien o para mal, según de qué lado estés) personaje interpretado por Gabriela Iribarren.



La serie, comisionada por la lista 3311 del Frente Amplio (Constanza Moreira al Senado), se convirtió en un éxito viral en Uruguay y ya provocó reacciones del candidato por el Partido Blanco Luis Lacalle Pou ("Cuquito"), co-protagonista involuntario del éxito cómico de internet.

"Ese aviso, que extralimita todas las condiciones que uno pueda tener y lo lleva a lo ridículo, aparte que miente, lo que tiene que hacer después es hacerse responsable", dijo Lacalle Pou en una entrevista en Radio Sarandí, según El País de Montevideo. "Porque a esa misma gente después me los cruzo en el Parlamento y los veo viajar, y les gusta viajar en primera, los veo entrar en los freeshops, ir a buenos hoteles en el extranjero, se peinan y salen en las revistas de chimentos". Un no tan sutil palazo a Moreira por parte de Lacalle Pou, quien desde la paliza sufrida en primera ronda parece estar cada vez más alejado de su tan preciado lema "por la positiva". (ver enlace para leer la respuesta de Moreira).

Más allá de campañas y preferencias políticas, el personaje (el de La Nany y quienes las acompañan, así como aquellos detrás de cámaras) es un triunfo para los actores uruguayos, auténticos kamikazes que desarrollan su oficio contra viento y marea en un medio pequeñísimo y que, cada vez que tienen la oportunidad de lucirse, dejan bien claro que no sólo de fútbol y música (y política) viven los uruguayos. Para ser un buen comediante no basta con ser "gracioso": hay que ser buen actor. Y Nany y su equipo son dignos herederos de la larga tradición uruguaya de grandes actores, muchos de ellos comediantes que dieron cátedra en el Río de la Plata.


Crédito a quien crédito merece: además de Iribarren, vaya el reconocimiento a Federico Roca (autor) y Oscar Estévez (dirección), Alicia Dogliotti (Sonia), Damián Coallas (hijo de Nany), Sandro Davisongnio (peón rural) y todo el equipo de arte y realización que no vemos.

Pero Iribarren es mucho más que la Nany. Quienes estén en Montevideo la pueden ver en la obra teatral  YOCASTA (escrita por Mariana Percovich y dirigida por Marisa Bentancur) todos los jueves y viernes a las 21 horas en la sala de teatro del Mercado Agrícola de Montevideo (entradas a la venta en todos los locales de Abitab).

"Es la primera vez que Yocasta, la protagonista del episodio de Edipo que da lugar a toda la interpretación psicoanalítica, cuenta su propia historia desde su propia boca al espectador", dijo Iribarren. "Habla la mujer, la madre, la esposa, la amante... Es un personaje que no ha tenido suficiente voz en las tragedias griegas, siempre tan funcionales a los personajes masculinos. Es una reivindicación de un personaje muy mal juzgado por la humanidad".

Lo que sigue es mi conversación telefónica con Iribarren el 25 de noviembre. Yo, en San Antonio, Texas; ella, en Montevideo, mientras su nieto le pedía que por favor se apurara. La Nany se hace cargo. Acá está. 

¿Cuál es el génesis de la Nany?

Nosotros partimos de una idea original: Mónica por Mónica, que se publicaba en Marcha y Peloduro. La escribía una periodista que se llama Elina Berro. "Mónica" es una mujer de clase alta que ve el mundo y analiza la realidad desde su perspectiva. Ése fue el disparador o la idea inicial, y luego armé el equipo con gente con la que ya trabajé en televisión, todos profesionales de primera. Ellos escriben, pero el personaje está a cargo mío.

A la distancia parece que el personaje pegó fuerte, lo que me pone contento porque en Uruguay todo es muy difícil y muchas veces las cosas se hacen a pulmón. ¿Cuál es la magnitud real de la cosa?

A nivel económico, fue un trabajo de bajo costo por las posibilidades reales de la 3311 y porque también, de alguna manera, todos los que formamos parte también somos militantes del Frente Amplio desde hace muchos años. Se hizo a bajo costo pero sin perder la calidad. Cuando hacés algo así, uno nunca sabe el nivel de impacto que puede tener. Nosotros sentíamos que había una necesidad de expresar demasiadas cosas y que el humor es un vehículo maravilloso, al igual que la ficción. Lo hicimos para la gente, y por eso también circula en las redes sociales, más allá de que es muy caro pautar para televisión. La viralización ha sido impresionante, la reproducción masiva, al igual que el impacto. No esperábamos nada; estábamos expectantes a ver qué pasaba, pero sin lugar a dudas el impacto fue brutal.

¿Intentaste diferentes cosas hasta que encontraste el personaje, o a la Nany la tenías bien clarita de entrada? ¿Hubo una evolución?

No, me salió, me salió. La vi. No sé... La tengo. (se ríe) La tengo clara. Es un personaje precioso que me encanta y me divierte muchísimo. Me parece re-entrañable, está llena de contradicciones y pone de manifiesto las contradicciones de clase que son parte de la realidad. Así como todos somos portadores de cultura, también somos portadores de la cultura de nuestra clase, si bien a medida que pasa el tiempo y el mundo se moderniza va cambiando esa estratificación. Nany es un personaje humano, básicamente, que ve desde la perspectiva de sus intereses y que empieza como a ampliar su punto de vista desde el momento en que la realidad le impone el aumento salarial de Sonia, le impone que su hijo es gay, la hace asumir que su esposo, que era del Partido Nacional del sector de Wilson [Ferreira Aldunate], ya no vota al Partido Nacional... Hay un montón de realidades que van cambiando en torno de ella y que hacen que ella también vaya ampliando sus puntos de vista, saliendo un poco de lo que son sus intereses y su mundo más cercano o inmediato.

¿Cada episodio es independiente o ya saben a dónde van?

Es un personaje que está pensado con proyección. No sabemos a dónde, porque también es un personaje que surge de la realidad, ¿no? Del día a día, en este caso, estos dos meses de campaña electoral. Sin lugar a dudas, si bien los episodios son independientes, tienen una línea de evolución.

¿Esto sigue después de las elecciones, o se acaba poco después?

No sé. Nany es un personaje que está instalado, la gente también lo pide. Fue una de las motivaciones para hacer esta "segunda temporada" (se ríe).



Y bueno, si es necesario... A ver... Pienso que sí, puede seguir saliendo Nany en una "tercera temporada" (más risas).

¿Cuántos episodios tienen hasta el momento?

Seis.

¿Y tienen planeados cuántos más?

No, por ahora nada. Por ahora paramos acá.

¿La idea original era hacer seis o la cosa creció por el éxito?

No, se fue dando así. Hicimos primero tres, y después la repercusión hizo que la cosa evolucionara. Lo lindo de esto es que, realmente, ha movido mucho la discusión entre la gente. Y nos parece muy positivo que se discutan estos temas. Hay gente que está muy feliz, otra gente que se enoja... Las distintas reacciones siempre mueven a la reflexión.

Más allá de la ejecución general, que me parece fantástica, me encantan los detalles sutiles: en el episodio con Sonia y el hijo de nany, cuando ésta dice que nunca se había dado cuenta que su hijo era gay, ellos dos se miran por un segundo y con la mirada lo dicen todo. Como fanático de Chaplin y el cine mudo, esa pantomima perfecta, con el ritmo exacto, ni más ni menos de lo necesario, es algo muy simple pero difícil de lograr. Además, me gusta que el personaje no está hecho con odio: la Nany es muy... likable, querible. Se ve que es buena mina, me cae bien. Hubiese sido muy fácil hacer la caricatura de una bruja, pero la Nany es un personaje más complejo de lo que parece.

¡Exactamente! Eso me encanta que lo resaltes porque realmente está hecho así. Ése es el espíritu. Está hecho con mucha diversión, con cariño, porque, imaginate, ¡yo a Nany la adoro! (risas) Tiene sus sombras como también tenemos todos, todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras, y Nany es muy humana. A los uruguayos nos hace falta reírnos, yo creo mucho en el humor. Lamentablemente, en este momento, y desde hace ya varios años, no hay programas de ficción y no hay programas de humor en la televisión.

Algo imperdonable, considerando la gran tradición de grandes humoristas uruguayos...

¡Exacto! Para quienes crecimos viendo esas excelentes escuelas de humor que ha tenido el Uruguay en la televisión como Decalegrón y Telecataplúm, y que pudimos reírnos en momentos muy trágicos del país a través de esos artistas y sentíamos que nos representaban y decían lo que nosotros estábamos pensando y no podíamos decir... Para quienes hemos podido reírnos de nuestra realidad y de las cosas más tremendas, realmente me sorprende la falta de miradas de humor sobre nosotros mismos [en la TV]. Con la Nany podríamos haber usado un tipo de humor de otro corte, mucho más corrosivo, mucho más negro, pero todo está pensado para que sea algo grato. Así que me gusta que vos también lo veas así, porque fue sinceramente hecho con ese espíritu.

Sin embargo, a más de uno le cayó muy mal, como que pusiste el dedo en la llaga.

Sí, y cuando las reacciones [negativas] son tan fuertes, me llama la atención. No me parece que los spots den lugar a eso, pero bueno, por supuesto cada uno tiene la libertad de verlo como quiere y como puede.

Che, hablando ahora de las elecciones... Los blancos estaban agrandadísimos, hablaban como que iban a arrasar en primera vuelta, y ahora andan muy calladitos y es el Frente el que parece estar agrandado. ¿Cómo la ves?

¿Yo o la Nany?

¡Las dos! (risas)

Yo pienso que Tabaré Vásquez está haciendo una campaña como muy dirigida a la gente, lo cual me parece que está re-bien. La visibilidad es menor de ambos candidatos en relación a la primera rueda, pero sí, me parece que hay un gran derrotismo en el Partido Nacional, pese a que deberían estar conformes con los resultados obtenidos. Tuvimos la desgracia de que, lamentablemente, entre la interpretación de los números de las encuestas y algunos medios que amplificaron esas interpretaciones, en la primera ronda nos pintaron una realidad que no era; se creó una sensación de una realidad que no era tal. Y ahora, no sé. Pienso que el FA está haciendo bien las cosas, tengo mucha confianza en su olfato político. [Tabaré] está llegándole a la gente, que es donde tiene que estar, sacando a la política de los ámbitos del poder y la especulación de cómo juntar los votos entre los no votantes del FA. Me gusta eso, que hable con la gente, más que las negociaciones con los sectores que no apoyaron al FA en la primera vuelta. Tengo confianza en eso y me reconforta que el resultado de la primera vuelta demuestra que las personas valoran todos los logros, que han sido muchísimos, a largo de estos 10 años, sobre todo para las personas de mayor carencia social y cultural. Es me da como una... a mí, a Gabriela... (se ríe), una tranquilidad.

¿Te imaginás un encuentro con Cuquito, ya sea como Gabriela o Nany? ¿Cómo sería?

Hoy vi unas declaraciones de él en El País sobre esto. No las leí todas, pero dice algo así como que él no tiene la culpa de haber nacido en el barrio en que nació... No sé, no te puedo decir mucho. No lo conozco, nunca tuve trato con él. Me parece que ha hecho un campañón. Como político tiene que estar muy contento. Tiene un discurso sincero en cuanto a eso de "la positiva", le pone todo para que sea así, tiene el ánimo, pero me parece que le falta formación ideológica y política para realmente tener una propuesta que uno pueda decir: "Bueno, más allá de las diferencias, es una propuesta seria de país, de proyecto". Yo lo veo muy endeble en ese plano. Si bien el poder de la publicidad es muy fuerte, la realidad también es muy fuerte. Que el resultado [de la primera vuelta] haya demostrado que la gente valora y que es capaz de tener memoria y valorar los logros que hemos tenido en estos 10 años me parece muy saludable.

Última: hace unos días, Jorge Drexler ganó dos Latin Grammy (incluyendo el más importante, Grabación del Año), y dedicó el primero, Mejor Álbum de Cantautor, a la gran tradición de cancioneros uruguayos en los que se formó. El fenómeno Nany nos recuerda, también, que existe una gran tradición de actores y actrices uruguayas que, quizás, no sean tan visibles como los músicos. ¿Crees que el impacto de la Nany es un triunfo también para la tradición actoral uruguaya? Para un actor uruguayo la cosa es aún más difícil que para un músico, me parece.

Sí, absolutamente, es así. Los músicos forman parte de una industria mediante la cual pueden llegar a muchísimas personas, su difusión es mucho mayor que el teatro, que es un arte presencial, una experiencia única y, por lo general, no de corte masiva, aún en el mejor de los casos. A mí me da mucha satisfacción, más que personal, como actriz, que este impacto venga de la mano de algo que está hecho con calidad, por profesionales, muy bien hecho. Me da mucha satisfacción que Nany ande circulando por el mundo. Es un humor, creo, inteligente, tiene una realización audiovisual excelente, el guión está muy agudo, los personajes están logrados, el arte es precioso. Esto no deja de ser una ficción y esto prueba que la ficción llega de una manera inigualable a la gente, más que un discurso político o muchas otras maneras de comunicarse. Y eso, como artista, me hace inmensamente feliz.

























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